El repetidor



Un repetidor puede ser un aparato que sirve para transmitir señales electrónicas de un sitio a otro. También tiene este nombre aquella persona que, en base a un examen o prueba que no ha realizado de la forma requerida, tiene que volver a repetirlo nuevamente para poder superarlo.
        Pero hay un ser, llamémosle así, al que yo también haría repetidor. Este ser es el que casi día a día es noticia de portadas de periódicos, radios y televisiones: el asesino que quita la vida a su pareja, mujer, hijos, etc y que luego tiene la mala fortuna de que "intentó quitarse la vida sin conseguirlo". Mala suerte, amigo. Tendrás que repetir.

        Yo habilitaría una dependencia para éste tipo de repetidores, para que tuviesen la ocasión de repetir tantas veces como fuese necesario hasta que superasen la prueba y no se les privase de tan gozosa experiencia. Y cuando obtuviesen su título se lo guardaría en un bolsillo para que ardiese con él en el infierno.

El cajero


"En el siglo XIV, cuando fue escrita la obra poética la «Divina Comedia» (Paraíso, canto VIII) por el florentino Dante Alighieri, la mejor forma de insultar a un catalán era recordar la rigidez de sus bolsillos". 

Va a ser que lo que se dice de la fama de tacaños de los catalanes va a ser cierto.

     Ayer fui al cajero automático de un banco próximo a mi domicilio, y tras pedirme en qué idioma quería hacer la operación le debí de dar por equivocación "en catalán".

   Fue tal mi sorpresa que al retirar los doscientos euros que había solicitado solo me dio ciento noventa.    

El prejubilado


La semana pasada me encontraba esperando en la consulta del urólogo para una revisión rutinaria. Enfrente mío había  un hombre de sesenta y tantos años. Miraba al suelo, mano sobre mano, como aburrido, como desilusionado y abatido.

        Me quedé mirando su cara fijamente. Cada gesto por pequeño que fuese me lo fui interiorizando, y caí en la cuenta: debía ser uno de esos hijos de puta jubilado que habían puesto en la calle, y ahora añoraba sus años como jefecillo de alguna empresucha de poco monte, donde impunemente habría hecho la vida imposible a sus empleados, y ahora, amargado por no poder hacerlo, se le había revelado la próstata.

        ¿Qué si yo estaba allí por lo mismo? Naturalmente que no. Es que ahora estoy prejubilado y para no aburrirme me voy a los hospitales a entretenerme un poco hasta la hora de la comida, porque si no mi mujer me tiene en casa sin parar de ordenarme cosas.


        A mí, con lo que yo he sido...

La fiesta del 1 de mayo


Hoy es la fiesta del trabajo. Curiosamente en esta fiesta no se dejan ver muchos de los que están sobrados de él, porque algunos tienen tanta suerte que nunca les falta, y cuando les falla siempre hay algún amigo que rápidamente se lo repone en cualquier parte lejos del mundanal ruido, posiblemente para devolverle algún favor pendiente en el pasado.

        Aquí en España no la celebran casi el veinte por ciento de los trabajadores, porque no tienen nada que celebrar. Estos y aquellos faltan a la fiesta por distintos motivos. Los primeros, bastante maltrechos, desilusionados, hartos de corruptos que se llevan nuestro dinero, bastante tienen con quedarse en casa para lamerse las heridas, y los segundos disfrutando de sus maravillosas mansiones para poder seguir lamiendo culos.

        De todas formas, como se suele decir, nadie dijo que esto iba a ser fácil (sobre todo la vida del común de los mortales), así que vayan y pasen (que la entrada es gratis) para recordarles a los que lo tienen en su mano que todos tenemos derecho a trabajar, y que hacerlo unas horas o solo unas semanas no es trabajo, sino algo parecido a la esclavitud.

El señor AMINO - Resultados

A MÍ NO me gusta la política. Lo que pasa es que el otro día estaba viendo los resultados de los encuentros de fútbol internacional, por...