El cazador cazado




Son algunos, no demasiados, los que con sus ansias de poder, de acumular riqueza, y de su cochambrosa forma de percibir la vida, arrasan con todo lo que pillan sin importarle los dramas, las cenizas y los cadáveres que van dejando a su paso. Todo les vale porque son poderosos y están bajo el manto de otros poderosos.

        Si antes no son cazados por la verdad, por la justicia, por el derecho a que la gente llegue a un punto de poder, al menos parcialmente, alegrarse de verlo allí privado de su libertad, se alegre porque el cazador haya sido cazado. Es lo que tienen los cobardes, que cuando están en pandilla se creen fuertes y cuando están solos prefieren morir antes que vivir como un pobre desgraciado más de los muchos que él generó.

        Me pregunto cómo debería sentirse de endeudado con su conciencia, al haber elegido esta manera de morir y no cambiarla por el tan visitado hotel de cuatro estrellas cerca de Madrid capital, y dónde, entre pitos y gaitas, no estaría más de tres años y con las comodidades que allí ofrecen a sus clientes más distinguidos. Allí podría lucir colgados todas las cabezas de animales que sacrificó por pura diversión.


        Allá dónde vaya, que se preparen, porque no le arriendo las ganancias, que dicho sea de paso, a la menor que tenga las convierte en «black». 

Inmaduro


Soy un ser inmaduro, lo reconozco. Aunque esto no tiene nada de especial, pues se es inmaduro hasta que mueres, momento previo a convertirte en una pasa. Inmaduro para algunas cosas, porque para otras estoy más pasado que un plátano «pocho», pues a los dieciséis años ya pagaba las nóminas de casi trescientos empleados (confeccionándolas,  cuadrándolas y las repartía en taxi por todo Madrid con el riesgo que aquello conllevaba), me pegaba con los marroquíes negociando sus haberes salvo amenaza de pegarle fuego a la empresa con latas de gasolina en mano, y  mientras mis jefes huían por las puertas falsas de la oficina.

        Y al decir inmaduro no quiero decir que esté en contra de la política del presidente de Venezuela, ni tampoco a favor. Todo lo contrario.


        Por eso lo digo, porque yo de política no entiendo y menos de políticos, pero sí de gente cabreada, humillada y engañada dispuesta a no perder la dignidad y el futuro de sus hijos. Lo digo por eso y para que no se me entienda mal, que luego salen los ocultos diciendo que si tal y que si cual. 

Oteo


Aquel día me encontraba bastante aburrido, motivo por el cual decidí irme a dar una vuelta. Por el camino recordé ir a echar un ojo a una obra que se estaba realizando a poca distancia de mi casa.


        ¿Quién me mandaría a mí echar nada a ningún sitio? Ahora soy un cíclope y no será que no me he pegado con los obreros para que me devolvieran mi ojo, pero me han dicho que ha caído en el cemento y ya es irrecuperable. Como yo.

El señor AMINO - Resultados

A MÍ NO me gusta la política. Lo que pasa es que el otro día estaba viendo los resultados de los encuentros de fútbol internacional, por...