El rebuscador de palabras: RAJOYERO



Persona que vende joyas, pero que con sus palabras, miente continuamente al intentar hacerte creer que no son falsas.

Derrame mental CXXII



La vida y la muerte se parecen mucho: Ambas tienen la incertidumbre por delante. 

El paraíso




Dios como buen padre tiene la obligación de defender a sus hijos, pero últimamente anda bastante cabreado. Tanto que lo vamos a matar a disgustos.

¡Qué poco pensaba él cuando creó el paraíso que iba a convertirse en fiscal!

Feliz año nuevo


Una de las cosas que siempre me pregunto en cada inicio de año, es algo cuya respuesta no está escrita ni acordada por nadie. Jamás se lo he oído a ningún ser humano.

        Nunca he sabido hasta cuando hay que seguir deseando feliz año nuevo a la persona que te encuentras por primera vez desde el año anterior, desde que has ingerido la uva número doce.

      Se sabe que comienza justo ahí, en ése preciso instante, pero nadie sabe cuando finaliza ése deseo que dedicamos a los demás. ¿Acaba al día siguiente? ¿La semana que viene? ¿Tal vez a finales de enero o febrero?

        Recuerdo un año en que un vecino me deseó feliz año nuevo a mediados de marzo, porque decía que aún no me había visto en el año presente.

        Y yo me pregunto ¿Si le deseo feliz año nuevo a una amiga que tengo, y que nos vemos sólo por su cumpleaños allá por el mes de noviembre, ¿tengo que desearla feliz cumpleaños o feliz año nuevo, y cuál de los dos primero?

        Y es lo que yo digo: no hay nadie que haya establecido una fecha tope para dar por finalizado tal deseo, y que será más bien un tema de cordura y de sentido común, pero en este mundo tan alocado y descontrolado, creo que eso son palabras mayores.

        Los que no tienen ese problema, y parecen tenerlo más claro que nadie son los aragoneses: Allí cada vez que nace un bebé, independientemente del día del año, sacan a relucir su tozudez mientras que le dedican un ¡Feliz maño nuevo!  al recién nacido.

Agárramela que me crece


Este año que comienza, y que tiene tan mala rima, parece ser que nos deparará más esfuerzos económicos, que habrá más huelgas, que crecerá más el paro, que crecerán más los desahucios, que crecerán más los impuestos, que crecerá más la pobreza,  que decrecerán los beneficios sociales, la calidad en la sanidad y de la vida en general.
        Yo creo que este año no se acaba sin que se líe.
Mi primo Pepe se quedó sin trabajo, dejó de pagar la hipoteca del piso y le desahuciaron. Pero echó mano de mi prima Pepita que le fue ayudando un tiempo a mal sobrevivir… hasta que la despidieron a ella también, al igual que habían hecho con su marido dos meses antes. Dejó de atender los pagos de su hipoteca y también la desahuciaron.
        Juntos se fueron a vivir a casa de mi tía Pepa, que es viuda hace ya veinticinco años. Una casa de cincuenta metros cuadrados.
        Con la pensión de cuatrocientos euros viven todos, incluidos los dos hijos de mi primo Pepe y las tres niñas de mi prima Pepita.
        Pepe, el más desesperado por la situación que atravesaba, hasta pensó en el suicidio tirándose por la ventana, pero finalmente lo descartó por vivir en un piso bajo, y claro, como tienen mucho tiempo para pensar y poco para vivir, se les están pasando por la cabeza algunas cosas horribles, tales como robar para poder dar de comer a sus hijos, utilizar el mercado sumergido, secuestrar algún hijo drogadicto de alguien adinerado y pedir recompensa, meterse a político o crear un banco sin fondos. Cosas, a priori difíciles, pero que como vemos a diario, se puede hacer sin gran preparación.
        Lo que ocurre es que son personas decentes y no se atreven. Están llenos de dudas, de poco sueño, de miseria y de impotencia. Saben que a los Antonios, a los Juanes, a los Luises y otros millones de personas más, les pasa lo mismo.
        También saben que la pesadilla se va a acabar pronto de una manera u otra.
         Yo, de momento para sacarme unos eurillos, me voy a meter a “mujer de mala vida” (vulgarmente prostiputa).  Total, una mentira más a la plebe no creo que se note mucho. Y si se nota, verás cómo se cumple el título de este relato.
           Lo dicho: Yo creo que este año no se acaba sin que se líe. Y esperemos que no cueste mucha sangre, porque pinta lo que se dice buena pinta, esto no tiene.

Vista



Mi amigo Anselmo es una persona que  todo lo pasa por alto y no quiere buscarse problemas. Tal es así, que tiene complejo de rana de tanto hacer la vista gorda.

Una de banderas

Hoy 12 de octubre y preocupado como casi todos los españoles por los sucesos acaecidos en Cataluña, he decidido poner mi granito de a...