Decir adiós


Cuando ya no se puede ofrecer más
de lo poco que se haya dado
cuando toque decir adiós
espero en suerte al otoño
vestido con sus hermosos colores
apeándome antes de que llegue el frío invierno

con su nieve blanca, pálida como la muerte.

Atardecer


Cuando contemplo cada atardecer me enamoro de lo bello que es poder sentir y de todo aquello que en ese instante está presente entre los dos.
 Mi corazón parece decir: ¡sigue, no te detengas tú tampoco ahora, pues este atardecer volverá mañana!
Y volverás a latir igual, distinto, ¡qué más da! Pero estás vivo, pero sigues ahí contemplando el atardecer, y mañana lo verás nuevamente, distinto, igual.
Y volverás a sentir
volverás a querer
volverás a soñar.
Y volverás a ver
mañana amanecer
esperando impaciente
también el atardecer.
Y él te repetirá como hace siempre: no olvides volver mañana a verme, pues volveremos a hablarnos hasta que llegue la luna, como cada anochecer
quizás distinto, quizás igual, seguro hermoso,
y te haré sentir
y te haré vivir una nueva ilusión
un nuevo deseo
una nueva forma de amar
un nuevo sentimiento
porque solo soy lo que soy: el atardecer. Aquel que te dice: ¡sigue, no te rindas, vuelve mañana a verme y te daré lo que necesitas!
Pídeme. Te daré mis colores, mi hermosura, mis sentimientos más puros, mis ganas de vivir.

¿Acaso no es lo que necesitas, acaso no es lo que me has venido a pedir para darle sentido a tu vida?

Vivir así


Casi nadie elige la forma de vida que quiere o desea. Desde el mismo instante del nacimiento, en el momento en que el cordón umbilical queda interrumpido en el nexo con tu madre, estás programado para que hagas lo que otros quieran.

        En los primeros años de vida ni siquiera te lo vas a plantear, y después se hará aquello que tus padres elijan para ti... salvo que te rebeles. Todos quieren decidir por ti, y yo, harto de la situación, quise ser nadie, y lógicamente tampoco me dejaron.

        A pesar de que en mi época adolescente no había tanto sicólogo como ahora, ­­aunque alguno había procurando lavarte el cerebro para que fueses más y mejor que nadie. ¡Coño! me dije–, mejor que lo que yo quiero ser! y entonces decidí hacerme, además, rebelde autónomo.

        Ni siquiera le comenté a mis padres esa rareza, pues en aquellos tiempos bastante tenía yo con tragar con una paella en mi cara. Sin pollo. El maldito acné me duró dos años, el complejo cinco más y las secuelas toda la vida. Pero finalmente lo superé... y  sin sicólogos.

        Como decía, quise ser nadie. Al menos hasta que lo tuviese claro, porque yo siempre he sido de meditar mucho las cosas, y, o las digo y hago de repente o callo para mucho tiempo. Y, finalmente, me salí con la mía.

      Por eso me sorprendo cada día de todas las cosas que aprendo por mí mismo y que hace años debería haber aprendido, pero es que yo aprendo despacio. Ventajas de ir poco a poco, sin presiones, sin obligaciones, sin intermediarios de inútil y sospechosa reputación. Y también inconvenientes, pues al ser rebelde autónomo pagas un alto precio personal, pero nada comparable con lo caro que resulta convertirse en un clon, un chupa culos, un pelota o un bufón, porque llegar a ser un don nadie es muy difícil y está al alcance de muy pocos. 

        Y yo, para bien o para mal, elegí vivir así.

Va usté a la mierda


La presidenta del Congreso, Ana Pastor, tras trasladarle al Rey Felipe VI que la investidura de Mariano Rajoy ha resultado fallida, ha presentado su dimisión irrevocable habiéndole comunicado que intentará probar fortuna en la televisión privada, y que ha enviado su curriculum a la Sexta para ser presentadora del programa "El objetivo" nocturno.

        Por su parte, el Rey, muy molesto con la situación de encallamiento que hay para formar gobierno, ha manifestado que abdica y se va a Hawái, donde tomará cerveza 5.0 (lleva algo de alcohol, pero poco), pues ha tenido un déjà vu, y cree que puede ser debido al chupito de después de la comida.

        Los secretarios generales de los principales partidos, al no ponerse de acuerdo ni haber visos de hacerlo en los próximos cinco años, están teniendo serias dudas en si seguir con las conversaciones o ir directamente a las elecciones, habiéndose puesto todos de acuerdo en que se celebren mensualmente a ver si así suena la flauta.

        Rajoy, muy molesto con los acontecimientos, se ha desmarcado de esta situación, y aunque en su partido le dicen que "sea fuerte", ha decidido recuperar su antiguo puesto de registrador de la propiedad y acudir a un gimnasio, no habiendo interpretado bien lo que le aconsejaba su partido.

        Mientras tanto, el desánimo en la población es superlativo, y yo, sin dirigirme a nadie en particular y a todos a la vez, solo se me ocurre decir: "va usté a la mierda".

Sorpresa electoral


No sé de qué nos sorprendemos, y hasta nos cabreamos tanto, por la posibilidad de tener que ir a unas terceras elecciones.

        En China se tienen millones de ellas a dialio, y segulo que están tan contentos.

EL SEÑOR AMINO: ¿Para cuándo?

A mí no me gusta la política. Lo que pasa es que el otro día estaba pensando en el día del orgullo gay y me pregunté (a la vista de tant...