Familia

Un primo mío lejano, del que no sabía nada hace mucho tiempo, me llamó por teléfono hace pocas fechas. Me dijo que se había casado con una mujer de Nueva Delhi. También me comentó que lo que más le gustó de la familia de su esposa era su indiosincrasia, tan diferente de la suya propia.

Mal amor

Nunca se me han dado bien las mujeres que he conocido. Siempre me he preguntado por qué me abandonaban, qué es lo que había hecho mal.

        A todas se lo pregunté y ninguna me dio respuesta. También a la última: Verónica, ¿For qué?

Admiración

Siempre he admirado a esas personas que sin tener nada, o mejor aún, renunciando a lo que tienen, se ponen al servicio de los demás para ayudarles de una forma altruista, y compartiendo con ellos el dolor, el sufrimiento, y a veces, entregando su propia vida en defensa de unos ideales y un amor que profesan sin límites hacia el prójimo.
      Me recuerdan bastante a algunos políticos, que dejan sus acomodados puestos, la tranquilidad emocional y económica que les reporta, para dedicarse también altruistamente en cuerpo y alma, a sofocar los problemas de los ciudadanos, estando en la calle con ellos, escuchándolos, solucionando sus desesperaciones, alentando su ánimo y hasta su alma: la conciencia del pueblo.
        Y todo ello sin perder la sonrisa, luciendo estupendos trajes, relojes y bolígrafos de marca, desplazándose en magníficos y caros coches de alta gama. Quizá todo esto lo hagan mientras disfrutan de una suculenta comida, fuera de menú del día, pagada con el dinero de los leprosos del pueblo, de manera que se sientan bien alimentados para poder seguir con la dura tarea de pensar como separarse un poco más de los ciudadanos que les han elegido para representarles.

         Y es que los políticos luchan para llegar al poder en una carrera de fondo, llena de mentiras y promesas incumplidas, para luego, cuando cruzan la línea de meta, y al caminar los primeros metros tras la cinta, cambiar de actitud y volver a casa derrotados, exhaustos por el esfuerzo, pero sabiendo que les espera una vida mejor que la que dejaron, como premio a su buena gestión al servicio del amo. Al amo del amo de otros incomparecientes amos, dueños de la rueda forjada a base de mentiras e hipocresías.

Sonidos en la iglesia

Llevaba varios días en un estado de nerviosismo que no era propio en mí. Ni los ejercicios de relajación que me mandó el psiquiatra, hicieron que encontrara la paz que necesitaba.
No encontré mejor sitio que la iglesia para poder calmar mi ansiedad. Allí, en el más sagrado de los silencios, me entregué a las suaves palabras del máximo conferenciante episcopal, Rouco Varela, que suavemente, casi como un susurro, nos hacía llegar hasta nuestro interior la palabra de dios.
        Tanta fue la paz que encontré, que sumido en tal anestesiado estado de felicidad, me quedé dormido al oírle. Y es que cuando te oigo, emito sonidos estrepitosamente exagerados: rounco Varela.


De compras

Adquirí oro.
Ni con dinero pude comprar la sanación de un ser querido. Ni con todo el dinero del mundo. Ni con oro.
Como no pude hacerlo con algo material que me sobraba, decidí cambiar de compra. Cambié el oro por el oro:
Compré oros,
Compré rezos, lamentaciones, súplicas, peticiones al Altísimo, ayudas in extremis, casos Lourdicos.
Todo a cambio de intermediar en la consecución de la vida eterna, en la idea de manipular el destino.
Pero ninguno de los dos oros fue suficiente para acallar mis lágrimas, para alejar mi pena y mi tristeza.


Diferencias

La diferencia entre uno que se cree listo, y un tonto, radica solamente en el grado de su osadía ante la vida. O lo que es peor: ser tonto sin saberlo.


Una de banderas

Hoy 12 de octubre y preocupado como casi todos los españoles por los sucesos acaecidos en Cataluña, he decidido poner mi granito de a...