miércoles, 14 de agosto de 2013

El arreglo

El otro día mi mujer me comentó que tenía que ir a la peluquería. Al hacerle la observación de que ya estuvo la semana pasada para cortarse el pelo, me contestó que era para que le hicieran el bigote.

        ¡A mí me gusta como lo tienes! –le dije–. Me contestó sin palabras. Eso sí, con una bofetada de la que aún no entiendo su significado.

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