El médico


Tengo un médico de cabecera que es bastante bromista. No hay vez que vaya a su consulta que no me vacile.
Sin ir más lejos, el otro día acudí a verle para conocer  el resultado de unos análisis de sangre que él mismo me había mandado.
¡Es un problema de circulación! –me dijo- ¡Así que te voy a dar un volante! Ahí fue cuando le cogí por el pecho, harto ya de sus tontas bromas sobre mi salud.
Menos mal que me sujetó la enfermera mientras me explicaba que el volante era para el especialista de cardiología.

No hay comentarios:

El cazador cazado

Son algunos, no demasiados, los que con sus ansias de poder, de acumular riqueza, y de su cochambrosa forma de percibir la vida, arras...