Una de banderas



Hoy 12 de octubre y preocupado como casi todos los españoles por los sucesos acaecidos en Cataluña, he decidido poner mi granito de arena, además de un poco de cordura, en este conflicto.
       
        Aprovechando un día tan señalado, me he bajado al chino de debajo de mi casa y he comprado dos banderas: una de España y otra de Cataluña con la estelada (porque el chino de mi barrio tiene de todo lo que busques con tal de vender). Tleinta eulos me ha soplado el muy hijo de... China.

        Me he cogido el autobús hasta el Paseo de la Castellana portando las dos banderas. La de Cataluña sobre mi hombro izquierdo y la de España sobre el derecho. Noté muchas miradas hacia mi persona y varios comentarios que ignoré.

        Me dirigía hacia el desfile cuando un tumulto de gente radical se volvió hacia mí con no muy buenas intenciones. Corrí cuanto pude mientras a mi paso oía varios insultos, pero pisé una de las banderas y di con mis huesos, todavía sanos, en el suelo. Me han dado hostias hasta en la coronilla, y magullado como si me hubiese pasado por encima un camión, he podido llegar a mi casa en un estado lamentable.
       
        Mañana tengo hora para el traumatólogo. ¡A ver cómo le explico yo al galeno que todos los moratones y heridas las tengo localizadas solo en el lado izquierdo!
         

        Y es que quien me manda a mí enarbolar otra bandera que no sea la de mi Atleti, porque como dice el dicho «el fútbol es así» y, por desgracia, los radicales y la política... también.



10/10/2017 ¡Bienvenidos a la República Independiente de... !

No será otra broma de Ikea, ¿no?



Hojas


Vuelven a caer las hojas
Como sucede por cada otoño
Como yo caí en aquella madrugada
Aunque entonces fuese primavera.

Volverán a nacer las hojas
Para enseñarnos lo hermosa que es la vida
A eso se agarra mi alma
Como punto de partida.

Su ciclo y el mío se parecen:
Ellas caen y nacen en otoño y primavera
Yo me levanto y muero
Casi de la misma manera.

El señor AMINO: Razonamiento


A MÍ NO me gusta la política. Lo que pasa es que el otro día estaba pensando en esto de Cataluña.

        Si A (Gobierno de España) presiona a B (Gobierno de Cataluña) porque B dice que A le impone lo que no quiere.

    Si B (que se compone de C+D) se pone del lado de C (Independentistas) e impone a D (Los no independentistas) lo que no quiere.
        ¿A = B?

Publicación nuevo libro: Mis Derrames Mentales +1
























Hola amigo/a.

Tengo la satisfacción de comunicarte la publicación de mi tercer libro «Mis derrames mentales +1» (una agrupación de los derrames mentales ya publicados y cien más nuevos), que junto a los dos libros anteriores «Relatos para reír y llorar casi a la vez» y «El barrendero de almas», podéis adquirir en Amazon.es poniendo en la búsqueda el nombre de los libros, o bien, pedro ramirez perago.

Gracias por anticipado a todos los que confiáis en la lectura de mis escritos.

Un abrazo.

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Consejo médico


Tras una revisión rutinaria al urólogo, me aconsejó no tener más de una relación sexual a la semana. A mí, más o menos me da igual, y ya veremos cómo me adapto, pero mi mujer se ha puesto muy contenta, pues me veía negro para tener una al mes.

El señor AMINO - Resultados


A MÍ NO me gusta la política. Lo que pasa es que el otro día estaba viendo los resultados de los encuentros de fútbol internacional, porque a mí (aparte de no gustarme la política), el fútbol de ahora tan profesionalizado y que tan poco tiene de deporte, me apasiona.

        Estos eran los resultados de los diversos partidos:
        –Francia, 3; Inglaterra, 1 (finalizado).
        –Alemania, 2; Eslovenia, 0 (finalizado).
        –Argentina, 5; Chile, 4 (finalizado).

        –Cataluña-España: 1-O (en el descanso).


¡Seguimos creciendo!

Cada vez son más las personas que siguen el blog u otras plataformas digitales. Estas son del periódico Gente Digital, donde escribo habitualmente.

Gracias a todos por apoyarme con vuestra lectura.




El cazador cazado




Son algunos, no demasiados, los que con sus ansias de poder, de acumular riqueza, y de su cochambrosa forma de percibir la vida, arrasan con todo lo que pillan sin importarle los dramas, las cenizas y los cadáveres que van dejando a su paso. Todo les vale porque son poderosos y están bajo el manto de otros poderosos.

        Si antes no son cazados por la verdad, por la justicia, por el derecho a que la gente llegue a un punto de poder, al menos parcialmente, alegrarse de verlo allí privado de su libertad, se alegre porque el cazador haya sido cazado. Es lo que tienen los cobardes, que cuando están en pandilla se creen fuertes y cuando están solos prefieren morir antes que vivir como un pobre desgraciado más de los muchos que él generó.

        Me pregunto cómo debería sentirse de endeudado con su conciencia, al haber elegido esta manera de morir y no cambiarla por el tan visitado hotel de cuatro estrellas cerca de Madrid capital, y dónde, entre pitos y gaitas, no estaría más de tres años y con las comodidades que allí ofrecen a sus clientes más distinguidos. Allí podría lucir colgados todas las cabezas de animales que sacrificó por pura diversión.


        Allá dónde vaya, que se preparen, porque no le arriendo las ganancias, que dicho sea de paso, a la menor que tenga las convierte en «black». 

Inmaduro


Soy un ser inmaduro, lo reconozco. Aunque esto no tiene nada de especial, pues se es inmaduro hasta que mueres, momento previo a convertirte en una pasa. Inmaduro para algunas cosas, porque para otras estoy más pasado que un plátano «pocho», pues a los dieciséis años ya pagaba las nóminas de casi trescientos empleados (confeccionándolas,  cuadrándolas y las repartía en taxi por todo Madrid con el riesgo que aquello conllevaba), me pegaba con los marroquíes negociando sus haberes salvo amenaza de pegarle fuego a la empresa con latas de gasolina en mano, y  mientras mis jefes huían por las puertas falsas de la oficina.

        Y al decir inmaduro no quiero decir que esté en contra de la política del presidente de Venezuela, ni tampoco a favor. Todo lo contrario.


        Por eso lo digo, porque yo de política no entiendo y menos de políticos, pero sí de gente cabreada, humillada y engañada dispuesta a no perder la dignidad y el futuro de sus hijos. Lo digo por eso y para que no se me entienda mal, que luego salen los ocultos diciendo que si tal y que si cual. 

Oteo


Aquel día me encontraba bastante aburrido, motivo por el cual decidí irme a dar una vuelta. Por el camino recordé ir a echar un ojo a una obra que se estaba realizando a poca distancia de mi casa.


        ¿Quién me mandaría a mí echar nada a ningún sitio? Ahora soy un cíclope y no será que no me he pegado con los obreros para que me devolvieran mi ojo, pero me han dicho que ha caído en el cemento y ya es irrecuperable. Como yo.

Estamos como el tiempo


Madrid. 12-1-2017 (San Cástulo). Nueve de la mañana. El termómetro marca 9º. La gente va con abrigo y se queja del frío que hace.

Madrid. 29-6-2017 (San Pedro y San Pablo). Nueve de la mañana. El termómetro marca 9º. La gente va en pantalón corto y camiseta, y se queja del frío que hace.


         ¿Qué ocurre en el planeta, y sobre todo, qué nos pasa a los humanos?

EL SEÑOR AMINO: ¿Para cuándo?


A mí no me gusta la política. Lo que pasa es que el otro día estaba pensando en el día del orgullo gay y me pregunté (a la vista de tanto imputado político, de tanto ladrón, y salvadores de la patria, que descaradamente nos toman el pelo y nos tocan nuestras partes más estimadas y nombradas), que ¿para cuándo el día del no me tomes por gilipollas?


         Estoy deseando celebrarlo junto con millones de personas, aunque como hay tanto tonto suelto igual no pillan el motivo.

Palabras entre nosotros


Me sucede todos los años. El mismo mes y el mismo día. El recuerdo que nunca se ha ido aparece con más fuerza.

        Las palabras, que sirven para comunicarnos, así como los gestos de complicidad, parecen quedarse latentes en el tiempo.


        Pero no es verdad, porque, a veces, sobran la palabras. Y además, entre nosotros, no necesitamos pronunciarlas para que sean escuchadas. Para decirnos «te quiero».


El bombo de Manolo de España


Desde aquí quiero mandar un mensaje de enhorabuena por la aparición del bombo de Manolo.

Estábamos todos tan preocupados que por unos días dejamos al lado los problemas de corrupción del país. ¡Gracias, Manolo!

Ánimo Manolo. Mi novia también tenía un bombo y ya no. ¡Ha sido niña!

Publicación en AMAZON

Hola amigos,

Tengo la satisfacción de comunicaros la publicación de mis dos libros "Relatos para reír y llorar casi a la vez" y "El barrendero de almas" (en formato electrónico y papel) en la plataforma de Amazon.es

Si estáis interesados en la adquisición de los mismos, para vosotros o regalar a alguien de vuestro entorno, están a un precio muy interesante y de una manera muy sencilla los podéis solicitar.

Aprovecho la ocasión para recordaros que tenéis que confirmar el correo que habréis recibido de mi blog para que os salga de forma automática cada relato que publico.


Gracias a todos los que confiáis en mi lectura. 

Tarde de fútbol (adiós al Calderón)


Hacía muchos años que no iba a ver un partido de fútbol. Aprovechando que mi querido Atleti echaba el cierre al estadio Vicente Calderón, me animé a sacar dos entradas e irme con mi hija con intención de pasar una tarde entretenida.

        Salí de mi casa con la camiseta del Atleti puesta. Orgulloso de ser "colchonero". En el camino nos cruzamos con tres jóvenes, que al verme con la rojiblanca empezaron a increparme y se fueron acercando cada vez más a nosotros, hasta que uno de ellos me dijo: ¡bote, bote, bote, madridista el que no bote! Y yo boté... por lo que me cayó una somanta de hostias que me dejaron la cara y la cadera doloridas.

        Cuando me recuperé gracias a los cuidados de mi hija, me dijo que si nos volvíamos a casa, a lo que yo me negué diciéndole que me encontraba bien, y que unos salvajes no iban a fastidiarnos la tarde. ¡Coge la camiseta y guárdala en la mochila por si vuelven a aparecer otros energúmenos como estos!

        Al llegar al metro de Pirámides parecía que había estallado la guerra civil. Ríos y ríos de personas iban avanzando hacia el estadio del equipo de mis amores. Abuelos, padres, hijos y nietos (y como dirían en el PSOE abuelas, madres, hijas, y nietas). Todo el mundo con sus camisetas, banderas, bufandas y cualquier signo atlético que se pudiera imaginar. Camisetas de todas la épocas y de los más distintos jugadores de ahora, de antes y de siempre. Hasta aficionados vestidos de indios. Un río colorido en rojo y blanco bajando por el Paseo de los Melancólicos y calles adyacentes.

        Uno está tan poco acostumbrado a estos eventos tan masivos, que tras verificar las entradas en el torno de acceso al campo, me topé con un señor con un peto amarillo que se puso delante de mis narices a la vez que me hacía señales como de querer darme un abrazo.  A ello iba (pensando que el hombre estaría repartiéndolos por ser el último partido) cuando oí el grito desgarrador de mi hija diciéndome: ¡Papá, que levantes los brazos que te tienen que cachear! ¡Joder, qué vergüenza! El hombre cuando acabó de hacer su inspección manual (a mí se me vino a la cabeza el tacto rectal del urólogo), me dijo: ¡qué tenga usted una buena tarde! A lo que yo respondí muy educado: ¡igualmente!

        Por fin conseguimos llegar a nuestros asientos, y cuando ya estábamos sentados, le dije a mi hija: ¡Saca la camiseta que ya estamos en territorio indio y aquí estamos seguros! Eso creía yo. Otro energúmeno (ahora vestido de rojiblanco) se dirigió a mí también de malas formas: ¿Oiga, qué pasa? ¿Es que le da a usted vergüenza ponerse la camiseta por la calle, que la tiene que traer guardada? ¡Es que tenía calor! –le dije–, pero ya me la pongo que va haciendo fresquito (a pesar de que de los 30º no bajaba el termómetro).

        Pues más de lo mismo. Antes de que me diera cuenta, otra somanta de hostias (ahora colchoneras), me cayeron por todos lados de tal forma que me dejaron el brazo derecho entumecido y la nariz chorreando sangre. Si no es –otra vez más– gracias a mi hija que sacó el paraguas y nos hicimos fuertes allí mismo, ni lo cuento. Eso sí, esta vez tuve que ejercitarme en el ¡bote, bote, bote, madridista el que no bote! pues estábamos rodeados y sin escapatoria.

        Cuando se calmaron los ánimos, gracias a la intervención de otros aficionados y nos dejaron en paz,  nos dispusimos a disfrutar del espectáculo. Allí estaban nuestros ídolos: gordos, calvos, con pelo canoso, andando por la banda para calentar. A alguno de ellos, en pleno precalentamiento, tuvieron que asistirle con oxigeno, a otro se lo llevó la camilla de Cruz Roja al intentar darle al primer balón que le lanzaron, resultado de la patada que le dio al aire y que dio con sus huesos en el césped tras una voltereta en el aire. Se quejaba de un tirón, pero yo creo que se había roto la rabadilla.

        Pero bueno, fue una tarde maravillosa, emotiva, rayando entre la tristeza y la alegría. Nos despidió Fernando Torres "el niño" y el himno de Joaquín Sabina coreado por todo un campo lleno de aficionados. Y me llevé todo por el mismo precio.

        Y llegamos a casa. Al abrir la puerta mi mujer se llevó las manos a la cabeza y se asustó viendo el estado tan lamentable que llevaba, pues encima nos cayó de vuelta un chaparrón de agua y nos calamos hasta los huesos. ¿Pero qué te ha pasado, es que has jugado tú también? No respondí. Habían sido demasiadas emociones para solo una tarde, aunque todas las di por buenas porque yo por mis colores y mi Atleti... ¡mato!

Lo único que no llevo bien es que hayamos sido indios durante cincuenta años y de ahora en adelante... chinos.

El repetidor



Un repetidor puede ser un aparato que sirve para transmitir señales electrónicas de un sitio a otro. También tiene este nombre aquella persona que, en base a un examen o prueba que no ha realizado de la forma requerida, tiene que volver a repetirlo nuevamente para poder superarlo.
        Pero hay un ser, llamémosle así, al que yo también haría repetidor. Este ser es el que casi día a día es noticia de portadas de periódicos, radios y televisiones: el asesino que quita la vida a su pareja, mujer, hijos, etc y que luego tiene la mala fortuna de que "intentó quitarse la vida sin conseguirlo". Mala suerte, amigo. Tendrás que repetir.

        Yo habilitaría una dependencia para éste tipo de repetidores, para que tuviesen la ocasión de repetir tantas veces como fuese necesario hasta que superasen la prueba y no se les privase de tan gozosa experiencia. Y cuando obtuviesen su título se lo guardaría en un bolsillo para que ardiese con él en el infierno.

El cajero


"En el siglo XIV, cuando fue escrita la obra poética la «Divina Comedia» (Paraíso, canto VIII) por el florentino Dante Alighieri, la mejor forma de insultar a un catalán era recordar la rigidez de sus bolsillos". 

Va a ser que lo que se dice de la fama de tacaños de los catalanes va a ser cierto.

     Ayer fui al cajero automático de un banco próximo a mi domicilio, y tras pedirme en qué idioma quería hacer la operación le debí de dar por equivocación "en catalán".

   Fue tal mi sorpresa que al retirar los doscientos euros que había solicitado solo me dio ciento noventa.    

El prejubilado


La semana pasada me encontraba esperando en la consulta del urólogo para una revisión rutinaria. Enfrente mío había  un hombre de sesenta y tantos años. Miraba al suelo, mano sobre mano, como aburrido, como desilusionado y abatido.

        Me quedé mirando su cara fijamente. Cada gesto por pequeño que fuese me lo fui interiorizando, y caí en la cuenta: debía ser uno de esos hijos de puta jubilado que habían puesto en la calle, y ahora añoraba sus años como jefecillo de alguna empresucha de poco monte, donde impunemente habría hecho la vida imposible a sus empleados, y ahora, amargado por no poder hacerlo, se le había revelado la próstata.

        ¿Qué si yo estaba allí por lo mismo? Naturalmente que no. Es que ahora estoy prejubilado y para no aburrirme me voy a los hospitales a entretenerme un poco hasta la hora de la comida, porque si no mi mujer me tiene en casa sin parar de ordenarme cosas.


        A mí, con lo que yo he sido...

La fiesta del 1 de mayo


Hoy es la fiesta del trabajo. Curiosamente en esta fiesta no se dejan ver muchos de los que están sobrados de él, porque algunos tienen tanta suerte que nunca les falta, y cuando les falla siempre hay algún amigo que rápidamente se lo repone en cualquier parte lejos del mundanal ruido, posiblemente para devolverle algún favor pendiente en el pasado.

        Aquí en España no la celebran casi el veinte por ciento de los trabajadores, porque no tienen nada que celebrar. Estos y aquellos faltan a la fiesta por distintos motivos. Los primeros, bastante maltrechos, desilusionados, hartos de corruptos que se llevan nuestro dinero, bastante tienen con quedarse en casa para lamerse las heridas, y los segundos disfrutando de sus maravillosas mansiones para poder seguir lamiendo culos.

        De todas formas, como se suele decir, nadie dijo que esto iba a ser fácil (sobre todo la vida del común de los mortales), así que vayan y pasen (que la entrada es gratis) para recordarles a los que lo tienen en su mano que todos tenemos derecho a trabajar, y que hacerlo unas horas o solo unas semanas no es trabajo, sino algo parecido a la esclavitud.

Hoy, como ayer


Hoy, como ayer, como hace ya bastantes años,
vuelve nuestro dolor a ser más presente.
--- ~ ---
Hoy, como ayer, te fuiste demasiado pronto,
adelantándonos tu ausencia irreemplazable.
--- ~ ---
Hoy, como ayer, seguimos igual, casi igual,
con el mismo dolor, con menor intensidad.
--- ~ ---
Hoy, como ayer, te quiero,
y a ellas las digo que las quiero,
que tú me lo dices para ellas,
y que a ellas es lo que más quiero.
--- ~ ---
Hoy, como ayer, nuestro corazón se entristece,
como lo hizo ya algunos años,
como lo hace todos los días,
como todos los días cuando amanece.
--- ~ ---
Hoy, como ayer, es tanto lo que te quiero,
que lloro y no lo puedo evitar,
¡que me quitaron a mi niño!,
¡cómo más te pueden dañar!,
la vida hubiese sido menos dolorosa,
si te la hubiese podido cambiar.
--- ~ ---
Hoy, como ayer, te llevo en mi cabeza, en mi corazón
no te preocupes, mi vida, nadie te echa en olvido
yo pude perder la razón
poderla, pude, por poco no he podido.
--- ~ ---
Hoy, como ayer, beso tu foto al mirarte
como cada despertar, como cada ¡hasta mañana!
solo puedo hacer eso: ¡amarte!
y sentir la distancia cada vez más cercana.
--- ~ ---
Hoy, como ayer, mi niño viene a soplarnos en el viento:

estamos juntos, estamos unidos. Eso será nuestro sentimiento.

Dibujos en el cielo


¡Cuántas veces me he preguntado dónde irían a parar las almas de esos niños inocentes de esta historia que es la vida!
        ¿Dónde viaja el alma de estos pequeños que nacieron ya en un entorno hostil, entre suciedad, pobreza, hambre, tiros, bombas, abandonados, maltratados, violados, no conociendo más que el miedo desde que abrieron por primera vez los ojos, hasta que los cerraron por vez última?

          Con mucho miedo.

      ¿Dónde viaja el alma de aquellos que estando sanos contraen enfermedades incurables, y con sus ojos llenos de lágrimas te piden una explicación que no puedes ofrecerles, y la de aquellos pequeños que naciendo con una enfermedad congénita, padecen y sufren sin cesar, con sus ojitos piadosos a los que apenas puedes consolar? Sólo puedes coger sus manos y apretarlas contra tu pecho, besarles, llorar con ellos… dejándote morir con ellos.

      Ni siquiera puedes ocupar su lugar, tan sólo prepararles para un viaje del que ni tú mismo conoces el destino.

      La otra noche, mientras disfrutaba de una de esas noches que sólo te ofrece el verano, observaba una vez más, la multitud de estrellas que aparecen en el cielo, y que se pierden en la inmensidad viajando lejos y lejos, desapareciendo y cambiándose por otras nuevas, enseñándonos lo diminuto de nuestra existencia.  

      Nosotros que también aparecemos y desaparecemos como estrellas, unas tan brillantes, otras tan tenues, que tanto nos preocupamos por lo de aquí, que tanta importancia le damos a casi todo, no entendemos lo que ocurre durante el día cuando las estrellas se convierten, a veces, en esos dibujos de las nubes que parecen tener formas que todos jugamos alguna vez a adivinar.


      Yo quiero creer, que esos dibujos en el cielo, son de todos aquellos niños que no pudieron llegar a crecer aquí en la tierra, y siendo felices aprenden a pintar, mandándonos mensajes para que cualquiera los interprete a su manera, como un guiño de ojos, y de paso, consolar un poquito a aquellos de quien fueron separados de manera tan absurda como incomprensible.

Acusación


Si a mí me llaman a declarar ante un tribunal de justicia y mi actitud, antes de soberbia y prepotencia, se convierte en sumisa y depresiva, ¿estoy siendo listo o es que tengo la esperanza de dar pena y desconocimiento?

Conducta inapropiada


Hace pocos días fui al dermatólogo para que me echase un vistazo a unas manchas que me habían salido en las espinillas de ambas piernas. Tras examinarme exhaustivamente, el doctor se dirigió a mi esposa, y en un apartado anexo estuvo charlando con ella por espacio de cinco minutos. Al volver me dijo que se trataba de una infección llamada "callatés", producto de las patadas que ella me da para que me calle cada vez que digo algo inapropiado delante de otras personas y que yo nunca sé a qué se está refiriendo.

THYSON




Era una noche calurosa de domingo del mes de agosto de dos mil dieciséis. A las ‏‎20:40:01 abrí un documento que puse por nombre "perra vida". Quería escribir sobre un perro especial. Su nombre: Thyson.

        El relato no estaba acabado y apenas escrito, pero solo sé que iba a hablar de lo bien que viven algunos perros, y Thyson era uno de ellos. Le recuerdo de cachorro, fuerte como un toro, y por contra, se cansaba mucho cuando le hacíamos correr o saltar, ya que el bulldog es un perro que suele tener problemas respiratorios y cardíacos.

        Una anécdota que recuerdo mucho es que le gustaba sentarse en el sofá, se arrimaba y acurrucaba junto a ti y era el perro más manso del mundo. Tanto es así que se hizo con el sofá de mi suegro y no había quien lo echase de allí. Es más, cuando le veía sentado en el que él consideraba su sitio, leyendo como siempre, Thyson se subía en el mismo y le iba empujando poco a poco hasta que mi suegro, más bueno aún que Thyson, se levantaba mientras balbuceaba "este jodido perro...".

        Pero hoy nos ha dejado, su corazón ha dicho "basta", y para que no sufriera, el veterinario le ha inyectado y ha dejado de existir, lo que ha hecho que se me saltaran algunas lágrimas.

        A pesar de que hacía años que no le veía le tenía mucho cariño. A todos nos acompañarán sus fotos, sus recuerdos en nuestra memoria y lo tierno que era. 


        Te quiero Thyson, perro bueno. ¡Que allá donde vayas sigas dejando tanto cariño como nos has dado a todos nosotros y que sepas que no te olvidaremos!

La cárcel


Me pregunto si hay cárcel para los que nunca llegaron a ella y que han muerto sin haber pagado su culpa por lo que hicieron, dejando a sus víctimas huérfanas de venganza.

Cien días


Ahora que se cumplen cien días desde mi prejubilación, habrá que hacer balance como hacen los nuevos gobiernos cuando ha transcurrido ese período de tiempo.

        Debo decir que estuve a punto de seguir en activo, pues lo había comentado con otro compañero que previamente lo hizo, y quise consultarle sobre la conveniencia de hacerlo o no. Finalmente, y a pesar de los enormes esfuerzos por retenerme por parte de compañeros y sobre todo jefes y amigos, decidí dar el paso y entregarme a mejor vida (dicho sea con todo el respeto).

        Siempre había soñado con este día: Olvidarme del  reloj, hacer las cosas con tranquilidad, no madrugar mucho, pasear, leer, viajar...

        Y a fe que lo estoy cumpliendo. El reloj no lo encuentro por ningún lado (y debe ser por la memoria); la tranquilidad (según me dice mi mujer) es irritante, ya que tardo en pasar la aspiradora, limpiar el polvo y hacer los baños, más de dos horas y media; no madrugo mucho –como decía–, pues mi hija me trae al niño y al chihuahua a las seis y cuarto de la mañana y yo estaba acostumbrado a levantarme para ir a trabajar a eso de las seis y media; pasear paseo mucho, ya que tengo que llevar al niño a la guardería, sacar al perro a que corra un poco y que haga sus necesidades, aunque tampoco me puedo entretener todos los días ya que tengo que comprar el pan y a veces tengo médico o pruebas que hacerme. En cuanto a leer, la verdad es que se me cansan mucho los ojos y leo poco porque no aguanto, pero me bajo un montón de libros de Internet y así por lo menos me hago la ilusión de que los tengo y que algún día los leeré.

        Y solo me queda el tema de viajar. A ver si cambia el tiempo y se me quitan los dolores de cuello, espalda y piernas que tengo, porque me ha dicho el médico que salga de casa, que con lo del colesterol, el azúcar, la artrosis, las piedras del riñón y vesícula, el hígado graso, las taquicardias y el sobrepeso que he cogido desde que dejé el trabajo, estoy en riesgo de infarto.

        De todos modos estoy contento: Me acuesto tan tarde como me da la gana, en el baño estoy todo el rato que me apetece (aunque no tengo otro remedio pues menudo estreñimiento crónico tengo, que por cierto, os recomiendo el  jarabe tan bueno que me tomo cuando la cosa aprieta). Y lo más importante de todo: el recuerdo constante que tengo de parte de todos aquellos compañeros que me querían y que no dejan de asediarme con sus whashapes, correos electrónicos, comentarios sobre los escritos del blog y otras redes sociales.

        Alguno dirá que será por la forma que tuve de despedirme. Y tienen razón... y yo también, porque los amigos aparecen cuando deben hacerlo y no diariamente para no parar de dejar de dar el coñazo. En realidad, eso no es amistad, es compañero de trabajo, compañero de copas, de compartir cotilleos, y los que van más allá: compañeros de planificar putadas haciendo la vida peor a los demás. Aún recuerdo varios cambios de departamento (unas veces con solo unos metros de distancias, otros separados tan solo por un piso y hasta alguno de sucursal). No sé qué tipo de abducción sufrieron, pero el caso es que muchos se olvidaron hasta de lo más elemental.


        Pero como esto es así, así me despedí yo. En la creencia firme de que todo se desarrollaría de esta manera. Lo cual no deja de ser triste, porque aunque sea contraproducente, tomar decisiones comprometidas y sujetas a la crítica no está nada mal. Recordemos que la peor decisión es la que no se toma y yo, por tomar y me creo con mucha suerte, solo tomo la almohada a la hora de irme a la cama.

Reajuste horario 2017


Dice mi "cuñao" que estos del Gobierno tienen mucha jeta, que en vez de quitarnos la hora en fin de semana, que lo hagan el lunes a eso de las once de la mañana. Y estoy totalmente de acuerdo con él. Pero no, mejor así, para jodernos una hora de sueño y luego estar descolocados varios días. Yo, que soy estreñido por naturaleza, tengo que pactar seriamente dos veces cada año con mi sistema digestivo que ya es vago de por sí y un duro negociador.

        Esto de quitarte una hora es como lo que hace Hacienda con la declaración de la renta: primero te lo quita y luego (si procede) te lo devuelve. La cuestión es cómo te lo devuelve, porque los euros que me retienen durante todo el  ejercicio fiscal no tienen el mismo valor que cuando los recibo a mediados del año siguiente, y si yo compro patatas o naranjas en marzo de 2016 no es al mismo precio que si las compro en mayo de 2017, que ya estarán más caras y podré comprar menos cantidad. O un piso, o un coche, o los pistachos (que dicho sea de paso, ¿qué tiene este fruto seco para ser tan caro, si ya lo estamos produciendo en España?).

        Cansados de tanto sacrificio y de las consecuencias de la usurpación temporal de la hora, me temo que habrá que hacer acopio de plátanos, pepinos, zanahorias, etc, para sentirnos algo consolados, porque aquí llueva, nieve, haga aire, frío o calor, no baja nada... excepto lo que lo hace por sí mismo a consecuencia del paso del tiempo.
       
        Y ya no hablemos si entre el transcurso del principio y el final, nos hemos muerto por el camino.

                  Porque ¿quién me devuelve los euros anticipados?

                 Y sobre todo ¿qué ocurre con mi hora no vivida? 

Una de banderas

Hoy 12 de octubre y preocupado como casi todos los españoles por los sucesos acaecidos en Cataluña, he decidido poner mi granito de a...