Día erróneo


Me rebullí en la cama cuando más a gusto me encontraba. Mi mujer, como siempre, me echó en cara que hiciese ruido. No la hice caso y me dispuse a arreglarme como cada día. Cuando estaba listo para marcharme, y acometer aquel precioso día de marzo que con su sol radiante se presentaba ante mí, volví a oír la voz de mi mujer diciéndome que tuviese cuidado, que el día engañaba.


        Como siempre, aunque yo no lo admitiese, tuvo razón. El día engañaba. Tanto que al llegar al trabajo, y encontrarme las puertas de la oficina cerradas, caí en la cuenta de que era domingo. De manera que me volví a casa dispuesto a meterme en la cama, pero ya fue inútil volver a coger el sueño, el que sí embriaga a mi esposa dulcemente dormida y con una sonrisilla en los labios que me hizo incomodar.


El debate


El pasado día 7 estuve viendo, como supongo la mayoría de españoles, el debate entre los tres aspirantes a Presidente del Gobierno y la representante de Mariano Rajoy.
        Tras hora y media de programa en Antena 3, y viendo que aquello que decían no acababa de hacer que me decidiese por otorgarles mi voto, decidí cambiar a la Sexta.

          Tengo que decir que me encontré más de lo mismo, de lo de siempre, y que sigo indeciso. 

Metales casi preciosos


No es oro todo lo que reluce. Como tampoco le sucede a la plata. El metal más reluciente y difundido es el bronce, el que más se utiliza en el ser humano aplicando afirmativamente el refrán áureo. El más corriente de todos ellos, el menos precioso.
        Gente que parece esto y es aquello, gente que habla y no para de mentir hasta la siguiente mentira. Y es que se ha hecho habitual aparentar, mentir como verdad. Gente bronce mezclada con plata y oro. Gente con aleación confusa.
       A mí la apariencia me ha engañado muchas veces, y las personas, bastantes más. Unas, consciente y otras inconscientemente. Pero yo sigo sin cambiar, porque soy de esos románticos a veces infeliz―, que quiere seguir creyendo en el ser humano que está embutido en esta vorágine de ambición, falsedad e hipocresía, y donde todo vale con tal de estar arriba, olvidándose de que muchas veces es mejor estar abajo que arriba, allí donde corren vientos impetuosos, tortuosos, malévolos, y que destrozan todo lo que encuentran a su paso. Incluso a ellos mismos.

       Bronces que aspiran a oro, a veces, sin pasar por la plata. Oro podrido que sólo “obsequia” a los demás necedad y ceguera. Oro que da el poder sobre las cosas y las personas… pero nunca sobre las ideas firmes.

Empatía


A mí nunca se me dio bien ponerme en el lugar de otros. Siempre me costó mucho “usurpar” algo que no fuese mío, de modo que al César lo que es del César y a  Dios lo que es de Dios.

        No lo interpretaron así otros respecto a mí. Por desgracia hubo quien, sin pedírmelo, se puso en mi lugar, usurpando mis deseos, hiriendo mis sentimientos y los de aquellos que me quieren y estiman, desahuciando mis ilusiones.


        Cosas de la empatía, que va y viene como Pedro por su casa sin que nadie la haya invitado.

Otoño

Sin apenas darnos cuenta se nos ha presentado el Otoño. Tras un verano interminablemente caluroso ya lo tenemos aquí. Antesala del invierno.
        Aprovechando la tregua que nos regalan entre el verano y el invierno, obsequiándonos con este magnífico  tiempo,  he salido a dar un paseo en este estupendo día de primavera otoñal.
      Viendo las hojas de los árboles entregándose a la tierra, y adquiriendo esos hermosos colores inmortales, hasta se me ha despertado la vena poética y me he lanzado a componer un pequeño verso.

Me vuelvo loco al oír lo que dicen tus ojos
Me estremezco con el suave tacto de tus labios
Por medio de ti, veo lo que siempre necesito oír
Y así, oyendo tu voz, vuelvo a empezar a volverme loco.

Lunes odioso

A mí me cuesta mucho despertarme por las mañanas. Especialmente los lunes. De hecho, el de la semana pasada lo hice poco a poco, muy lentamente. Me fui al baño, y tras no poder lavarme la cara ni afeitarme me volví a acostar.

        Y es que mis piernas me habían llevado hasta allí, pero mi cabeza aún seguía dormida, y sin rostro que adecentar ¡qué mejor cosa podía hacer!

El regreso

Mañana regreso al lugar desde el que me fui y nunca lo hice. Con ánimos renovados, siendo el mismo pero distinto. Allí donde, casi a la vez, me olvidaron y recordaron. Allí donde están los de siempre y los de nunca; los que me vieron sin que estuviese y los que creía ver y no estaban.

        A todos ellos, gracias por enriquecer mi alma.


Documentales

Me encantan los documentales sobre los animales, porque así cada día aprendo más sobre lo bestia que es el ser humano.

La hora

Yo soy una persona que me tomo muy en serio la puntualidad. Por eso, el otro día, mientras hacía reflexiones sobre la muerte, me di cuenta de que si algo podría llegarme a fastidiar en esta vida, sería morirme antes de que llegase mi hora.

Menudas vistas

Sería difícil decantarse por uno de los sentidos que tenemos los seres humanos. Un gran regalo de la naturaleza, sin duda.

Recorrí lentamente por mi cabeza cada uno de ellos, y creo, seguro, que me quedaría con la vista.

¿Como poder dudarlo? Si cuando veía a mis hijos tan pequeños me sentía el padre, el hombre más feliz de la tierra. Observándolos me hacían sentir importante, realizado. Y era algo que no me ofrecían otras cosas. 

unas veces desde el borde de sus cunas, y otras, en mis brazos, tenía las mejores vistas del mundo. Allí donde el mundo se paraba, donde la felicidad cobraba su máxima expresión. Las vistas menudas de sus ojos se convirtieron en la expresión “menudas vistas”.

Y allí, observando a los tres, la dulzura de la vista de su madre, enamorada, satisfecha, feliz.

Llorar

A veces siento la necesidad de llorar. Incluso creo que es bueno. Llorar de felicidad, de pena o tristeza. Llorar por las sensaciones en que nos envuelve una canción. 

        Llorar al recordar aquél amor ya casi olvidado, aquella desilusión que no esperábamos de alguien en quien confiábamos casi ciegamente. Llorar por quien no nos correspondió en el corazón.

  Llorar al recordar tu rostro cada vez más difuso, al que tanto quiero y nunca me abandonará.   

  Llorar por la rabia contenida sobre las injusticias diarias, llorar por la impotencia que nos provocan los que nos impiden vivir en paz, sin envidias, sin manipulaciones. Llorar por los que ansían el poder ilimitado.

  Llorar de amor por ti, por las veces que no soy capaz de llegar a comprenderte. Por las ocasiones en que te hago llorar.

 Llorar para oxigenar y calmar mi alma y devolverle la alegría que poco a poco, lentamente, fue mitigándose, desgastándose, desgarrándose.

         Llorar sin más.
         

Derrame mental LXXIV

Las personas se acuestan con las decisiones que han tomado, y se levantan tras haber dormido con su conciencia.

        Si les dejó hacerlo. 

A DOS HIJOS


Ninguno de los dos fue menos deseado que el otro. En el primero, quizá, se puso más pasión. En el segundo se buscó más la ternura, la dulzura.
        Pero en ambos hubo amor, mucho amor.

Canción del recuerdo

El ser humano, que es capaz de lo mejor y lo peor, hizo algo impagable: la música. La que te eleva a los más altos estados de euforia, y la que te sume en la más profunda de las tristezas.

        Una de ésas canciones es la que aquí dejo. Una canción que si después de escucharla (no oírla), te muestras indiferente y no te revoluciona los sentidos, debe ser lo más parecido a estar muerto: “tu boca una nube blanca”.

        https://www.youtube.com/watch?v=kcMmniUHOks



Derrame mental CCIII

Nunca reveles un defecto que los demás no han advertido en ti. Si lo haces nunca dejaran de recordártelo.


Publicación

Tras intentar en varias editoriales que se publicase alguno de mis libros, y no obtener ninguna respuesta positiva, decidí cortar por lo sano.
      
       Cansado de todo y de todos, mi mundo ya no tenía ningún sentido. De modo que me así una bomba potente alrededor de mi cuerpo. Sujeté el disparador en mi mano izquierda, y en la otra tomé uno de los ejemplares de mi primer libro,  pues quería que mi acción tuviese repercusión a nivel mundial.

        Cuando me encontraba en el hall de una de las editoras más importantes de Cataluña, la cual gratifica generosamente al libro ganador del primer premio, grité con todas mis fuerzas: ¡O me publican el libro o vuelo el Planeta!


Noche de Reyes

Quedan ya pocas horas para que vea la luz la noche más ilusionante del año. La noche en que todos, grandes y pequeños, dejaremos aparecer el niño que llevamos dentro. Estos por su inocencia y aquellos, deseosos de aparcar por unas horas los malos momentos, asistiremos a la llegada de la felicidad en forma de regalos.

Lástima que el niño se vaya asomando más y más al exterior hasta convertirse, en la mayor parte de los casos,  en un ser codicioso, con ambición desmedida, tentado por la envidia, y a veces, hasta malvado.
Yo ya perdí mucho de mi niño, pero me queda otro. Aquél que sin tiempo a enturbiarse me acompañará hasta el final de mis días.

¡Feliz noche!

EL SEÑOR AMINO: ¿Para cuándo?

A mí no me gusta la política. Lo que pasa es que el otro día estaba pensando en el día del orgullo gay y me pregunté (a la vista de tant...