Trabajo temporal

El hijo de un amigo mío está muy contento. Hoy, después de mucho tiempo buscando, ha encontrado trabajo.
        Mientras daba cuenta de un buen plato de boquerones fritos, le iba contando a su padre, presa de una enorme excitación,   los pormenores de su espectacular experiencia.
        Le citaron en la planta primera de un edificio de quince. A las ocho de la mañana le recibió un corbateado subjefe de recursos humanos que le explicó en que iba a consistir su trabajo. También le indicó que el mismo lo desarrollaría en la planta decimotercera.
        Se dirigió a la zona de ascensores y pulsó el botón número 13. Cuando se abrió la puerta del ascensor, una señorita muy cordial le dio la bienvenida, a la par que le indicaba que debía bajar a la primera planta. Mientras el indicador de plantas iba descendiendo uno a uno, iba pensando si habrían olvidado decirle alguna cosa relativa a su nuevo trabajo.
        Le recibió nuevamente el subjefe de recursos humanos, el cual le tendió delante un papel y le instó a que lo firmase. Así lo hizo, y recibió junto a una copia del mismo, un cheque por cuatro euros con veinte céntimos como finiquito al contrato de trabajo temporal por doce minutos y cuarenta y tres segundos para el que había sido contratado.

        Mientras salía del edificio no dejaba de pensar en lo positivo de su experiencia. Su primer trabajo. Su primer sueldo. Su primera ilusión por ser llamado a un nuevo trabajo, eso sí, con la esperanza de que fuese algo más duradero y tremendamente orgulloso de haber contribuido a rebajar la lista del paro.

Antes que yo

Aunque la vida me ofreció la oportunidad de volverme loco, decidí hacer un brindis amargo y enfrentarme a ella sin perder sus ojos de vista.
Ni están más altos los que lo creen, ni más bajos los que lo sospechan. Nos movemos en la relatividad, y lo que parece ser, casi nunca es cierto.
Antes que yo, decidieron probar suerte -porque así necesitaban expresarlo- variopintos personajes que nunca llegaron a conocer la verdadera dimensión de su arte. De tal manera que no fueron reconocidos en vida, muriendo pobres, quemados, enfermos, y hasta buscaron en el suicidio una salida a la incomprensión que encontraron en sus coetáneos.
Muchos necesitan dar a conocer lo que les inquieta en las entrañas, y lo exponen a los demás difundiendo aquello en lo que creen.
¿Cuál es el barómetro que indica si lo que trata de transmitir una persona es vulgar, malo, bueno, extraordinario, excelente, o lo que es peor, indiferente?
Yo creo que lo sé. Como lo sabe el pintor, el actor o el escritor, por poner algunos ejemplos, porque cuando está en su particular escenario (solo ante el lienzo, ante el público o ante el papel en blanco) es capaz de vibrar, de emocionarse tras lo que ha sido capaz de hacer.

Lo demás, como decía la canción, es puro teatro. 

Poesía sobre sus ojos

Me pidió una amiga que le escribiese una poesía sobre sus ojos. Pocos versos me han cabido a pesar de lo enormes que los tiene, aparte de que para poder leerse tiene que cerrar los párpados, y es que no se me ocurrió mejor sitio donde escribírsela: donde ella me la pidió.

Lo que te daría

Por estar contigo, una noche completa
Y hacer que tiemble tu piel, siempre quieta
Por sentir tu boca, fundida en la mía
Ni yo mismo sé, lo que te daría.

Por alimentarte, con caricias nuevas
Porque entre mis brazos, a todo te atreves
Porque al fin calientes, mi cama tan fría
Ni yo mismo sé, lo que te daría.

Por no separarme, de ti ni un momento
Por ir en tu barca, en contra del viento
Porque me devuelvas, algo de alegría
Ni yo mismo sé, lo que te daría.

A veces intuyo, que vuelves a casa
Que mi cuerpo es tuyo y tu fiebre me abraza
Que sueño y me sueñas, pero tengo dueña
Que suerte la mía, por amarte un día
Ni yo mismo sé, lo que te daría.

Por no separarme, de ti ni un momento
Por ir en tu barca, en contra del viento
Porque me devuelvas, algo de alegría
Ni yo mismo sé, lo que te daría.

A veces intuyo, que vuelves a casa
Que mi cuerpo es tuyo y tu fiebre me abraza
Que sueño y me sueñas, pero tengo dueña
Que suerte la mía, por amarte un día
Ni yo mismo sé, lo que te daría
Ni yo mismo sé, lo que te daría.

Si se erizó el vello de tu piel
si se te dispararon los sentidos
al leer la letra de esta canción
espera a escucharla.


Derrame mental MVII


No creas que me siento herido porque me hayas decepcionado, lo estoy por saber que te has fallado a ti mismo, por lo mucho que te aprecio, por lo mucho que te quiero.

Si fuera yo

Si fuera yo
El que hubiese causado
Esa tristeza en tus ojos,
Merecería el mayor de los castigos
El peor de los calabozos
Por haber provocado dolor
Donde solo debería haber luminosidad.
Si fuera yo
Quien no pudiese remediarlo
Merecería ser infeliz
Por quitarte la alegría
Y ser condenado a pedirte perdón

El resto de mis días.

El transexual

Antoñito, desde pequeño, era un poco afeminado. Se comentaba en todo el barrio, y él no ocultaba sus amaneradas formas. Todo lo contrario, las exageraba.
Le vi la otra tarde. Habían pasado muchos años desde la última vez que nos encontramos. Tan animado y dicharachero como siempre. Iba vestido de mujer.
Me comentó que tras despertar de la operación a que se había sometido para cambio de sexo, y de paso corregir un problema de la vista, al quitarle el médico la venda, y mirar sus partes sexuales, exclamó:

¡Doctor, no veo un pijo!

Derrame mental MVI

Ayer me di una vuelta por la casa de mi hipocresía. Tras recorrer lo más recóndito de sus rincones, con enorme placer pude contemplar que cada vez se encontraba más vacía. 

El rebelde


Yo siempre he sido muy rebelde. Y sigo siéndolo. De hecho, cuando muera, no tengo pensado ir a mi propio entierro.

Al levantarse

Mi tío Venancio es un hombre de voluntad férrea. Y muy supersticioso. No hay día en que al levantarse lo haga con el pie izquierdo. Pero un día se nos mata. Hemos tenido que quitarle cualquier objeto que haya delante de su cama y que pueda herirle, y todo ello a causa de su obsesión por levantarse con el pie derecho. Él dice que le da suerte.

        Lo cierto es que no hay quien le haga entender que la pierna derecha la tiene seccionada desde la rodilla para abajo y que la perdió en la guerra civil española, acabando día sí y día también, empotrado contra el suelo y a riesgo de matarse.

Más R que un perro VERDE: Barbitúnico


Pastillas de venta en farmacias donde sólo trabaja un dependiente vestido con una túnica y acompañado de una famosa muñeca.

Más R que un perro VERDE: Camaleón



Reptil muy dado a enmascararse cambiando el color de su piel y así poder quitarle el lecho al rey de la selva.

Un rato de risa

Una cosa que siempre me he preguntado ha sido si cuando Rodrigo Rato durante su etapa de presidente de "aquella entidad financiera" se reía de todos nosotros era porque se estaba partiendo la Bankia.


Una de banderas

Hoy 12 de octubre y preocupado como casi todos los españoles por los sucesos acaecidos en Cataluña, he decidido poner mi granito de a...