¡Peligro!

Acuérdate, de vez en cuando, que no se te olvide fumar, beber una copa, conducir a ciento veintidós kilómetros por hora, hacer el amor entre semana, detenerte un instante para reflexionar, escuchar las preocupaciones de tu hijo, mirar un atardecer, pararte a oír el sonido de la lluvia, desconectar del mundo o hablar con un buen amigo.

        Porque de lo contrario, de lo que no te estás acordando es de vivir.

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